
Entre los gases que expulsan los motores hay vapor de agua, como no podía ser de otra forma. Dicho vapor de agua, al salir del reactor se encuentra con un ambiente mucho más frío (alrededor de -50ºC) y de menor presión. Esto hace que el vapor se condense (formando las estelas) y además se solidifique, formando cristalitos de hielo. Esta cristalización está favorecida además por los residuos, en forma de micropartículas, que actúan como nucleantes en la solidificación. Como habéis visto, estas estelas no son más que agua condensada, no contaminan! Ocurre lo mismo con las típicas fotos de las centrales nucleares en las que se ve una columna inmensa de humo blanco. ¡Eso es agua! Que no os engañen, es agua usada para refrigerar el reactor.

Como veis en la foto de la derecha, este tipo de estelas son generadas por todos los aviones comerciales, ya que depende básicamente de las condiciones de temperatura y presión ambiental. Es interesante saber que este efecto también lo creamos nosotros cuando, al respirar en ambientes fríos, exhalamos el aliento y formamos, durante unos segundos, una pequeña nube de vapor de agua debido al contraste de temperatura.
Existe otro tipo de estelas, creadas en el ala. Entre la parte superior e inferior del ala, existe una diferencia de presiones. Al llegar a la punta del ala, este gradiente de presiones (que es como se conoce) crea un torbellino. Este torbellino, trae consigo una disminución de la presión y la temperatura, produciendo la condensación. Este tipo de estelas se crean a bajas alturas, mientras que las anteriores son más comunes de las altas alturas, donde se dan las condiciones ambientales mencionadas. En las siguientes imágenes se ven estos torbellinos, pero esas no son las estelas citadas.





Existen muchos métodos, unos más exactos que otros. El más sencillo, clásico e inexacto es utilizar el papel Tornasol. Dicho papel, al mojarlo con nuestra disolución cambiaría de color. Sin más que contrastar dicho color con una escala proporcionada nos indicaría el pH. Otro método consistiría en usar indicadores que al agregarse a la disolución la cambiarían de color al llegar a un pH determinado. Para ser exactos, el papel Tornasol no es más que papel impregnado de dichos indicadores. Finalmente encontramos el pH-metro. Este instrumento electrónico es mucho más preciso, ya que basa su medición en diferencias de potencial, en vez de cosas tan relativas como colores y comparaciones.